Todo el que conoce Santa Cruz de La Palma sabe que la Calle Real es la más larga del mundo. A pesar de los cálculos realizados, nadie sabe exactamente cuánto tiempo se necesita para llegar desde Correos hasta La Alameda. Por eso, siempre que salgo de casa lo hago con tiempo suficiente, pues la experiencia me dice que tendré que detenerme muchas veces por el camino. Sólo hay una cosa para la que nunca estoy preparada, y es que nada me resulta más difícil que salvar el abismo de treinta centímetros que nos aísla para saludarte con un beso.
Microrrelato escrito para el encuentro de relatos sobre La Palma organizado por el blog Aprendiz de palabras.
Fotografía de Nieves Pérez.


