La evolución de las especies

  No siempre fuimos así. Antes, cuando necesitábamos mirarnos a los ojos y ver la vida de frente, nos bastaba un pequeño cuello que girase a derecha e izquierda, arriba y abajo. Que ahora lo tengamos curvo y fijo es la consecuencia lógica de nuestra evolución. Si no, ¿cómo podríamos soportar tantas horas de convivencia a través de una pequeña pantalla de móvil?


Obsolescencia programada

     Dicen que el amor dura siete años, y que la vida de una persona no puede superar los ciento veintidós: tenemos tiempo suficiente para amarnos varias veces.