Alérgenos

     Los niños de ahora no son como los de antes —se lamenta la Bruja de la Casita de Chocolate después de bajarle el fuego al caldero.


Tempus fugit

   En las ciudades la vida pasa muy deprisa. Los días duran menos y lo ocurrido hace muchos años parece que sucedió ayer. Los ancianos son solo niños que se precipitaron en el tiempo, y los bebés se hacen mayores con cada pestañeo de sus padres. El amor se abandona a medio consumir y se repone por otro. Los libros breves se dejan a la mitad y los extensos, ni se abren. Los escritores ya no sienten la necesidad de

Ausencia

   A la semana del regreso de Ulises, Penélope retomó el trabajo con las agujas a la espera de que su pensamiento también volviera.

Dosinda

     Dosinda ya no siente hambre, ya no siente sed: solo siente amor. Se le agarra a las vísceras y le invade el cuerpo, la mente y hasta el espíritu. Las horas pasan lentas mientras ella deambula por la casa hasta que sus pies deciden pararse en seco y su memoria se revela incapaz de analizar hacia dónde iba, en busca de qué objeto entró en la habitación o por qué motivo salió de la cocina. Por eso ha empezado a fijar carteles en la vivienda. "Él no volverá" dice el de la entrada. "Límpiate los besos" le recuerda el del espejo. "Algún día volverán a abrazarte" le promete el del dormitorio.