Acaba de ser publicado Lenguaje corporal, lo que supone mi segunda colaboración con La Esfera.
...o para leer sentado. Con música, o sin ella. En voz alta o en silencio. En cualquier caso, no te llevarán mucho tiempo.
Pasen y vean
Anoche me despertó gritando. Medio dormido, le pregunté ¿qué pasa? Nada, era sólo una pesadilla, dijo ella con alivio. Soñé que estábamos en un circo, rodeados de gente extraña. Había un ventrílocuo con un muñeco horrible, payasos que no paraban de reír y una mujer barbuda que no dejaba de mirarme. Hacían mucho ruido y yo lo único que quería era irme a casa contigo. Bueno, no pasa nada, le dije mientras la abrazaba, era sólo un sueño sobre un circo. No me entiendes, me dijo angustiada. Nosotros estábamos en el escenario. Ellos eran los espectadores.
(Microrrelato escrito para la reunión de relatos sobre el circo del blog de Anónima Mente)
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Relatos extraños
Lenguaje corporal
Él sabe de sobra que los gestos delatan a las personas. De hecho, se gana la vida interpretándolos. Su sagacidad al respecto es conocida en el mundo empresarial, aunque también lo llaman algunos particulares. En cualquier caso, actúa un poco como un mago: nunca revela sus trucos. Y es que hay algunos muy sencillos. Le basta ver que una persona responde a una pregunta mirando hacia la izquierda para saber no es de fiar: esa persona miente.
Desde hace un tiempo, está llevando el trabajo más allá de los límites estrictamente profesionales. Conocedor del misterioso lenguaje del cuerpo humano en general, está adaptando los gestos del suyo en particular para esconder sus infidelidades. Por eso, cuando llega tarde a casa y su mujer le pregunta dónde ha estado, él mira hacia la derecha y se apresura a responder que ha tenido mucho trabajo. Ya, yo también, le dice ella mirando hacia la izquierda.
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Relatos sobre parejas
Lenguaje no verbal
Abandonando la duda a la suave brisa generada por su abanico, la joven dama se valió de éste y del indiscreto brillo de sus ojos para expresarle a su amante todo aquello que no le estaba permitido decir con palabras.
(Microrrelato escrito para participar en el concurso ImaginArte Minificciones en Cadena. La frase de inicio deber ser "abandonando la duda a la suave brisa")
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Relatos sobre parejas
Volcán
Siguiéndote la corriente, dije que sí, que sentía el calor del Teneguía y la energía telúrica que transmite debajo de mis dedos. Y en realidad era incapaz de notar nada, pendiente como estaba del calor de tu mano sobre la mía.
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Relatos sobre parejas
Ser o no ser
Nada más morir, el abad benedictino pudo comprobar dos hechos fundamentales. Primero, que existe vida después de la muerte, cosa de la que nunca estuvo completamente seguro, y segundo, que es posible elegir la manera de vivirla. Desde entonces lleva siglos reencarnándose con el único objetivo de vengar su muerte primera, pero hasta el día de hoy no ha logrado encontrar a su asesino. Al fin tiene la certeza de tenerlo frente a él, pero no es capaz de reaccionar. "Te presento a mi padre", le ha dicho su novia.
(Microrrelato escrito para la reunión de relatos sobre fantasmas y sucesos extraños del blog de Anónima Mente: diariodeanonimamente.blogspot.com)
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Relatos oscuros
Perspectiva
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Cambio de planes
Nada más llegar a casa, se afloja la corbata. Por desgracia, no es lo único que lo ahoga. Hace tiempo que trata de disimular el mal estado de su economía, pero cada vez le resulta más difícil. Empezó comparando precios y recortando gastos superfluos, pero ya no es suficiente. Es consciente de que no podrá ir de vacaciones con su mujer y sus hijos, y no sabe cómo decírselo a los niños. Hace tiempo que sueñan con parques de atracciones y copas de helado de tamaños imposibles, y no quiere desilusionarlos. De momento, piensa llevarlos esa misma tarde a jugar a un lugar apartado al que solía ir con su padre, una zona llena de árboles que no está lejos de la ciudad. Luego, ya se verá.
Cuando llegan, los niños no muestran mucho entusiasmo. El mayor, más aventurero que sus dos hermanas, comienza por inspeccionar el terreno. Las niñas se quedan con el padre. Él quiere enseñarles un juego, y para eso les pide que busquen algunas piedras. Como ésta, les dice, mostrándoles un pequeño canto entre sus dedos. Las niñas se miran. No entienden qué diversión puede haber en eso, pero no quieren decepcionar al padre. Al cabo de unos minutos tienen ya suficientes piedras. El niño se ha unido a sus hermanas, y ahora los tres escuchan atentos al padre. Es sencillo, les dice, pero se necesita rapidez. Con una sola mano, lanzamos una de las piedras al aire y la recogemos, pero el tiempo que tarda en caer, debemos coger una de las que están en el suelo. El padre abre la mano orgulloso, mostrándoles las dos piedras. El juego se va complicando, continúa, pues ahora son dos las piedras que tenemos que lanzar al aire, y además coger una tercera. Los niños miran atónitos cómo el padre consigue atesorar tres pequeñas piedras en su mano, luego cuatro, cinco... ¿Quieren probar? Les pregunta. Ellos practican, pero les resulta difícil. Aún así, lo siguen intentando. Y así, entre risas y juegos, pasan la tarde. Es posible escucharlos desde la carretera.
Cuando regresan al coche, ya es casi de noche. El padre los observa por el retrovisor mientras recuerdan los momentos más divertidos. Papá, tenemos que repetirlo, dice una de las niñas. Claro que sí, le responde, de eso precisamente quería hablarles...
(Relato escrito para la reunión de relatos sobre crisis del blog de Anónima Mente: diariodeanonimamente.blogspot.com)
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Relatos sobre la vida,
Relatos sobre padres e hijos
Una historia como otra cualquiera
Acurrucados en el sofá, intentan ver una película mientras luchan para que no se les cierren los ojos. En la pantalla, la pareja protagonista parece tener una vida mucho más interesante que aquella otra que intercambia bostezos. ¿Hago zapping?, pregunta ella. No, dice él, quiero ver el final. Ambos saben que es mentira. La historia no tiene argumento, pero el físico de la protagonista hace menos importante esa carencia. La mujer del sofá no puede evitar una sonrisa. Abrazada a su marido, se queda dormida mientras fantasea con el actor principal. ¿Vamos al dormitorio? Vaya, su marido ha tenido que despertarla justo ahora. Sí, le responde, hay que levantarse temprano. Vencidos por el cansancio, los dos caminan despacio hacia la habitación. Los cuatro se meten en la cama.
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